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Aportes para la educomunicación

 

por: Prof.Carlos Ferraro

 

Inauguramos en esta página un espacio para brindar elementos de trabajo en materia de comunicación, destinados al ámbito áulico y educativo en general.
El propósito es proveer herramientas para trabajar con los alumnos, o material para la reflexión y/o actualización docente para aquellos educadores que, desde su lugar de enseñanza están comprometidos en formar una nueva generación conciente de las potencialidades que ofrecen los medios de comunicación; ya sea desde la recepción o desde la producción creativa.
Encontrarán pues en esta página aportes de diverso tipo, entre ellos experiencias pedagógicas que puedan acercarnos escuelas que estén trabajando en el tema con resultados efectivos.

QUÉ ES LA EDUCOMUNICACIÓN

La educomunicación debe considerarse como un movimiento en pro del conocimiento crítico del lenguaje y la técnica de los medios de masas, mediante el análisis de los valores que proyectan y su influencia en nuestras vidas. La educomunicación provoca   una participación responsable de la comunicación para mejorar a la persona y a la sociedad

La educomunicación tambien es un proceso de construccion colectiva que concientiza prácticas donde el intecambio humano - comunicacional expresan entornos culturales desde sus propias fisonomias 

Este proceso de aprendizaje a través del cual una persona es capaz de evolucionar de consumidor pasivo de los medios de comunicación a consumidor discerniente y participativo, requiere un tiempo largo y dedicado.
Es común que los educadores que trabajan en la formacion de disciplinas o actividades comunicacionales lleven adelante la tarea desde una perspectiva convencional, es decir, pensando que este arte de enseñar comunicación es un conocimiento más, que debe ser impartido al igual que, el resto de la información y el conocimiento que los chicos reciben en la escuela Sin embargo se trata aquí de aceptar que la formación en materia de comunicación debe alcanzar el estatus de soporte de percepción cultural que sostiene la lectura de la realidad toda.

Sabemos bien que, el universo de formación de la persona humana radica en percibir, descifrar o interpretar discursos de todo tipo (con formato de textos gráficos, exposiciones orales, material didáctico con representaciones de todo tipo, etc.).
Discursos científico-tecnológicos, estéticos, religiosos y otros mas cercanos como el edu¬cativo y el cotidiano. Pues bien todos ellos son materia de estudio de la comunicación. Esto muestra la complejidad y lo vasto de la tarea. Felizmente sabemos que no solo se puede contar con abundante material para abordar el trabajo en esta perspectiva sino que además existen organizaciones como es el caso de Signis (Asociación Católica Mundial para la Comunicación) que desde la diversidad cultural con experiencia en distintos medios esta presente en el mundo de las comunicaciones desde hace muchos años. Pues bien, en esta sección, educomunicación, se ofrecerá material de aplicación didáctica y de información específica que contribuya ampliar como apoyo la tarea que realizan los for- madores cotidianamente.
Somos concientes que la tarea .es de largo aliento ya que el poder efectivo de los medios es contundente. Pero no debemos olvidar que, los mismos, tienen su razón de ser desde los usuarios, es decir educadores y educandos. El desafío es comprometerse con solidez profesional para crear "nuevos usuarios de medios" que aprovechen sus ventajas y sean capaces también de crear con los riquísimos lenguajes que estos proveen: el sonido, la ima¬gen, es decir la palabra en sus distintas expresiones.

EL CINE, UN LENGUAJE ATRACTIVO PARA LA EDUCOMUNICACIÓN

El cine cuenta historias. Y esto es lo que lo hace un arte atractivo. No es una novedad que el cine de ficción se utiliza en el ámbito educativo desde hace mucho tiempo, espe¬cialmente en la escuela católica. Sin embargo es una experiencia que no siempre trae los resultados esperables. Es innumerable por no decir infinita la cantidad de películas que podrían exhibirse en el aula, sin embargo deben respetarse algunos criterios para que la experiencia reditúe en la formación de los educandos. El cine como producto de la indus¬tria cultural no fue concebido ni para enseñar ni para formar, sólo para entretener con un mayor o menor nivel artístico. Es con este tipo de material que debemos trabajar en el ámbito académico. En este sentido cobra fundamental importancia el docente como actor mediador entre la obra cinematográfica y la percepción del educando. En general ver cine en el aula es una actividad bienvenida por el alumno siempre y cuando la experiencia res¬pete algunas consideraciones progresivas en su implementación. En primer lugar hay que elegir películas atractivas como argumento, accesibles en lectura, dinámicas en lo narrati¬vo, y fundamentalmente con historias y personajes cercanos a la realidad cotidiana de los jóvenes. Es conveniente empezar con historias donde los protagonistas principales sean adolescentes y/o jóvenes. Por el proceso de proyección e identificación presentes en la reía- ción film-espectador, tenemos un punto a nuestro favor bastante sólido. Si los alumnos no están acostumbrados a ver cine, elegir películas mas o menos actuales con actores conoci¬dos y con las características antedichas. El otro aspecto a tener en cuenta es tratar de no escolarizar demasiado la experiencia en las primeras instancias de incorporación del cine en el aula. Es preferible organizar el encuentro para promover un diálogo inteligente y libre sobre el mensaje e ir incorporando de a poco aspectos críticos de lectura formal y conte¬nido. Es notable el aprecio que tiene el alumno a la experiencia cuando descubre en una lec¬tura mas profunda aspectos que en una mirada inicial no habían sido tenidos en cuenta.
Para aquellos docentes que ya transitaron la experiencia de haber incorporado el cine como una actividad didáctica mas o menos frecuente, esto es, haberse ejercitado en la lec¬tura cinematográfica al punto de tener un dominio sobre el lenguaje, es aceptable trabajar sobre los temas desde una perspectiva pedagógico-integradora de las disciplinas presentes i temáticamente en los contenidos del film. Y esto puede hacerse de dos formas: Tomando 1 la visualización del film como punto de partida, es decir, primero la exhibición y luego la investigación guiada en consonancia con los objetivos de aprendizaje que tenga el educa¬dor. La otra opción es observar al film como punto de llegada. Esto implica una prepara¬ción previa por parte del alumno en los contenidos que ofrece el film con respecto a los objetivos del docente. De manera que cuando visualice el film percibirá con más precisión y entendimiento los contenidos presentes en la historia. La elección de alguna de estas opciones dependerá de las características dd grupo con el que se trabaja y del tiempo que se disponga. El docente podrá evaluar cuaJ de las dos formas le resulta más efectiva peda¬gógicamente.

LA LOGÍSTICA, FACTOR CLAVE

Un tema no menor es tener en cuenta elementos y situaciones presentes en el acto de exhibir una película. Sabemos que la disposición tecnológica y ambiental de los institutos educativos no es homogénea y que siempre se aduce como argumento que hay necesida¬des más importantes que atender que una adecuada actualización tecnológica en materia audiovisual. Sin embargo muchas veces se invierte en otras tecnologías de relativa necesi-dad y utilización. Hay que entender y aceptar que la experiencia didáctica para que sea efectiva debe disponer de las herramientas adecuadas y optimizarla en la medida de lo posi¬ble. Esto muchas veces es factible y sin embargo no se le presta dedicación. Estamos dicien¬do que las condiciones para la exhibición de un film debe atender las siguientes pautas:
? Una sala, salón o aula aislada de ruidos que interfieran con la exhibición.
? Un tamaño de pantalla que permita una visualización clara, definida, importante.
? Sonido claro y fiel a la banda sonora.
? Ambientación oscura que permita la concentración.
Estas indicaciones pueden resultar demasiado obvias, pero invitamos a los docentes que repasen desde su experiencia personal en que grado se cumplen estas condiciones. Tengamos en cuenta que el consumo tecnológico en los hogares de los jóvenes o al que tie¬nen acceso a través de centros de esparcimiento tienen un grado de desarrollo técnico en muchos casos ausentes o desactualizados en la institución educativa.
Ultimamente es posible acceder a proyectores multimedia, aparatos DVD y equipos de sonido sencillos que en su conjunto resultan favorables a los propósitos enunciados.
DOCENTE, SIEMPRE PRESENTE
En algunas oportunidades se observa que durante la exhibición del film el docente a cargo se ausenta del ámbito de la proyección. Esto puede inducir al alumno a pensar que la actividad no es tan importante como una clase o que el encuentro no tiene el valor que pretendidamente se le quiere dar.
El buen educador sabe que pasar cine en el aula no es una actividad que lo libera de la obligación de acompañar a los alumnos. Por el contrario conoce que compartiendo el tiempo con ellos valora el sentido del encuentro. La presencia inquieta e inteligente del docente puede percibir durante la proyección, opiniones, estado de ánimo, reacciones, etc. que tomando debida cuenta puede aprovechar en diálogo posterior.

El educador que haya visualizado la película, encontrará que cada nuevo visionado le aporta elementos que en oportunidades anteriores no fueron percatados o fueron vistos desde otras perspectivas y que en diálogo con los alumnos desde el aporte de sus miradas, cobran una nueva significación.
Ir bien preparado a esta experiencia didáctica otorga seguridad y satisfacción y hace del encuentro educador-educando, mediado por el cine, una experiencia gratificante, situa¬ción no siempre presente en la tarea diaria de enseñar.