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¿Qué hacemos con este elephant?

 por: LIc Adian Baccaro
1) INTRODUCCIÓN

En la última década el concepto educomuni- cación comienza a afianzarse para abarcar la zo¬na de las diversas teorías y prácticas que vinculan dos campos: educación y comunicación. A nivel de educación informal las experiencias tienen amplios antecedentes en Latinoamérica, pero lo que resulta una novedad es la inclusión de espacios curriculares afines a la comunicación, los medios y el diseño en la curricula de la educación formal. Esto se verifica, entre otras cosas, en el desarrollo de la Modalidad Arte, Diseño y Comunicación, que se implanta en algunas provincias a partir de la Reforma Educativa del Polimodal en 1999. La Reforma va a permitir el ingreso en el sistema educativo de muchos universitarios egresados de las carreras de Ciencias de la Comunicación Social y otras afines, que habían tenido un crecimiento explosivo a principios de la década del '90. Con ellos ingresa un saber que de alguna forma estaba excluido del sistema o no era con¬siderado "académico" hasta ese momento. Las prácticas audiovisuales son una parte del trabajo que puede realizarse con los alumnos en el campo de la educomunicación. En general no existen talleres de expresión creativa con los recursos tecnológicos mínimos y tampoco existe una uniformidad de criterios respecto a la enseñanza del lenguaje audiovisual. El diseño cu- rricular, que fuera actualizado en 2004 en la provincia de Buenos Aires, es de carácter flexible, adaptable a las diversas realidades socioeconómicas de los alumnos y a la formación de los docentes (el caso de la Ciudad de Buenos Aires es similar: si bien la ciudad no adoptó el sistema Polimodal, la inclusión de asignaturas del área comunicacional puede ser de carácter extra-cu rricular o incluidas en los programas oficiales, como el caso de Bachilleratos con Orientación Laboral en Comunicación con materias de esa especialidad). Sabemos la variedad de intereses en el campo profesional de la comunicación (del periodismo a la publicidad, del diseño gráfico a la producción radial, de la locución a la producción televisiva, etc., etc.) y esto afecta en un grado importante a los perfiles de los conte¬nidos enseñados en todos los casos. Muchas de las prácticas que provienen del campo de la comunicación (redacción de tex-tos periodísticos, creación de afiches, realiza¬ción de videos, historietas, etc.) son adaptadas por distintas materias, con diverso grado de profundidad, para ser utilizados como herra¬mientas didácticas. Sin embargo, tal como és el caso de la comprensión de las técnicas de es¬tudio, lamentablemente, no existe una sistema¬tización de estos aprendizajes
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2) DEFINICIÓN DE PRÁCTICAS

El proceso de aprendizaje en el campo de la co¬municación exige un ida y vuelta permanente entre tres vías: conceptualizaciones teóricas, aná¬lisis de mensajes y medios, y producción. Sin embargo no deben esperarse soluciones mágicas por el hecho de que estemos trabajando con ese material que a los chicos les resulta tan cercano. Si desde el sistema educativo tradicional todavía existe un fuerte grado de rechazo al campo audiovisual (que aún hoy lo pone como contrapartida a la cultura del libro que "la escuela debe defender frente al avance de la televisión"), el problema no reside tanto en los formatos como en la actitud y la motivación que debe promoverse entre los niños y adolescentes. Con esto entramos claramente en el campo de la intersección educación y comunicación: no hay educación posible si no sabemos enseñar. Entonces hay que saber sumar vocación audiovisual (o o>municacional) y vocación docente. El tema nos llevaría al debate sobre la definición de educomunicación que excede a este escrito. Por lo pronto diremos que hay dos tendencias: una que privilegia a los medios (la educación para los medios) y otra que lo hace con la comunicación (donde interesan más los procesos interpersonales y comunitarios).
En los últimos tiempos empiezan a aparecer cada vez más cursos, carreras y maestrías que vin¬culan estos campos en diferentes niveles de especialización. El crecimiento del consumo de medios audiovisuales es exponencial y esto deviene en una necesidad urgente, en principio difícil de responder: ¿qué hacer en la educación con semejante elefante? La retracción de la lec¬tura es preocupante y palpable en el corto plazo. Esto implica que los docentes deben incorporar de manera educativa los materiales audiovisuales en la escuela logrando un equili¬brio entre el saber que proviene del audiovisual y el que proviene del libro, y de ninguna manera sustituir uno con otro. Los alumnos pretenderán transformar la escuela en un lugar para ver películas y programas de TV. El desafio es hacerles descubrir el mundo del conocimiento. Los alumnos intentarán transformar las salas de video en butacas y pochoclos. La misión es lograr que descubran sus propias vocaciones y la pasión por aprender.
Las prácticas audiovisuales e informáticas nó deben ser vistas como una panacea. Las prácticas educativas necesitan incorporar mayor variedad y opciones. La opción tecnológica debe ser acompañada por prácticas intensas de intercam¬bio comunicacional cara a cara que tiendan a humanizar las relaciones y a comprender la diversidad cultural. La reflexión, la lectura atenta, el trabajo grupal, las conductas democráticas, comunitarias y organizativas, deben impulsar las diversas prácticas, entre ellas las audiovisuales.

3) AREAS DE TRABAJO

Los adolescentes oscilan entre dos posibilidades: la hiperinformación o la hipoinformación. Como sea deben lograr aprender a elegir la información que les resulte necesaria. Hoy como nunca, en general, hay disponibilidad de esa información. La educación debe asumir su responsabilidad de enseñar a navegar en ese mundo. La televisión de cable e internet debe¬rían transformarse en medios de uso mucho más frecuente para el aprendizaje y la reflexión. En lo que hace a las prácticas audiovisuales hay distintos campos de trabajo que tendríamos que tener en cuenta:

a) Saber ver cine (y todo tipo de producción audiovisual). Aprender a interpretar.
b) Leer cine. Saber elegir.
c) Escribir con imágenes y sonidos.
d) Elaboración de proyectos de preproducción.
e) Filmar, grabar, editar, proyectar, debatir.

a) Saber ver cine (y otros: cortos, documenta¬les, telefilms, videoclips, publicidades, etc.)
La capacidad de interpretación de los adolescentes de los materiales audiovisuales está muy desarrollada pero, al haber sido incorporada como sistema perceptual desde la infancia sin una orientación intencionalmente educativa, sigue derroteros inciertos que pueden orientarse a mayores o menores grados de actividad intelectual. Esos saberes informales no deben ser desaprovechados ni cuestionados, sino que se los debe tomar como aprendizajes previos sobre los que debemos construir nuevos conocimientos oara intentar proveer mejores sistemas de análisis. La explicación sucinta de cómo evolucionó el lenguaje audiovisual desde su invención y aún desde sus antecedentes (iconografía, pintura, teatro, fotografía), y de los elementos prima¬rios de ese lenguaje, son contenidos básicos para introducir a un aprendizaje ordenado que permita iniciar un camino hacia el análisis de lo audiovisual desde una perspectiva diferente a la del espectador de un producto de consumo. De todas maneras la tarea no es fácil; visto que nos encontramos en un contexto donde la aceleración es la norma, la propuesta de detenernos frente a la obra audiovisual, observar sus detalles, analizarlos, comprenderlos en una dimensión distinta a la de sus efectos de diversión, seguramente generará conflictos que habrá que aprender a superar. En realidad, y desde un principio, debemos ser concientes que nuestra tarea va contra la norma del sistema comercial y por lo tanto, tiene como objetivo, la modificación de una percepción adaptada a la banalidad y al hedonismo
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b) Leer cine
Un paso más adelante en el análisis y la comprensión del lenguaje audiovisual nos lleva a la reflexión sobre el cine en sí mismo y al cine como historia del arte. La percepción del cine como una vía fundamental del aprendizaje permanente de lo relacional, como transmisor de experiencias, como eje de reflexión humanista, como herramienta de comprensión de contextos y de la diversidad cultural, entre otras cosas, orienta la mirada hacia una percepción diferente de la realidad que nos compromete con su transformación. Esta comprensión nos lleva a reconocer nuevos campos de producción que nos permiten salir de la red publicitaria de la industria cultural, a partir de una lectura crítica de la crítica y de una conciencia de la nece¬sidad de la búsqueda de obras trascendentes.

c) Escribir con imágenes y sonidos
Las experiencias de la práctica audiovisual deben empezar en la escritura o incluso con el dibujo. Y esta puede referirse tanto al análisis de lo que se ve y se escucha, como al proceso creativo. Sobre la conciencia de las herramientas de trabajo pueden comenzarse ahora a desarrollar las pro¬pias ideas en función de proyectos que deben ser asumidos en forma grupal. ¿Todos pueden ser aptos para esta tarea? Podría pensarse que algu¬nos alumnos tengan mayor inclinación a este t¬po de actividades, pero si incorporamos el lenguaje audiovisual desde una perspectiva de igual importancia al lenguaje oral y escrito (¡y eso es lo que nos señala nuestro contexto!) todos pueden crear textos audiovisuales, de igual manera que crean textos orales o escritos.

d) Proyectos de Preproducción
Las ideas desarrolladas en guiones literarios, técnicos, story-boards, rafs u otros instrumentos pueden ser llevadas a algún tipo de soporte audiovisual. Para esto los alumnos deben aprender a organizarse en las distintas etapas de elabora-ción de materiales audiovisuales, dividiendo cla¬ramente los roles, haciéndose responsables de sus tareas y los materiales a su cargo, y participando activa y democráticamente del proceso. Para que el "rodaje" resulte exitoso es fundamental que comprendan la importancia del proceso previo a la grabación, trabajando en todos los detalles de preproducción. En este proceso la tarea del do¬cente es esencial y debe estar orientando y moti- vando a los alumnos en forma permanente.

e) Filmar, editar, proyectar
Mencionamos anteriormente las dificultades de las escuelas en relación a la carencia de recursos tecnológicos. En muchas situaciones son los pro¬pios alumnos los que proveen la herramienta indispensable que es la cámara (aunque pueden existir otras experiencias que prescindan de ella). Indudablemente en los últimos diez años la difusión de cámaras de video hogareñas de bajo precio relativo ha favorecido la disponibilidad del equipo para realizar prácticas en las escuelas o fuera de ellas. Es verdad que esta salida no es la mejor pero es la que se está poniendo en práctica en la realidad. Aún en las escuelas de bajos re¬cursos pueden generarse proyectos audiovisuales si se trabaja con creatividad en la preproducdón. Y ya lo dijimos: no es que las prácticas audiovi¬suales sean una panacea, ni por si solas resuelvan los problemas de la educación, pero si pueden colaborar a mejorar las formas de aprendizaje solidarias, comunitarias y democráticas. Particular atención debe prestarse a la edición definitiva del material grabado. Más allá de las prácticas con "montaje en cámara" que pueden ser visualizadas inmediatamente, los proyectos de mayor rango muchas veces no se terminan porque no llegan a la edición. Como vemos desde la idea hasta el producto final, estas prácticas tienen varios pasos lo que les otorga cierta complejidad, tal vez dife¬rente a la mayoría de las prácticas escolares de re¬corrido más corto (aunque esto no debería ser así en los trabajos de informe, monográficos, programas radiales, revistas escolares, etc.). El seguimiento y apoyo docente en todo el proceso es fundamental. El trabajo termina realmente con las proyecciones y el debate sobre el material pre-sentado. Para ello también deben generarse distintas alternativas fuera de la exhibición en el curso (a otros cursos, en exposiciones, etc.). Habrá que tener en cuenta también los múltiples concursos y festivales de video para producciones escolares que han aparecido en los últimos años.

4. Comunicación y medios, de todos y para todos

Desde distintas organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y privadas, y desde actividades particulares, se han desarrollado múltiples acciones en los sentidos descriptos anteriormente. En general estas acciones no participaban de un movimiento en común sino que obedecían a intereses propios de cada organización o individuo.
En abril de 2004 varias organizaciones argentinas convergieron en la IV Cumbre Mundial de Medios para Niños y Adolescentes (nuestra organización, Signis, fue pane convocante para la Argentina y estuvo representada por una delegación que incluyó también jóvenes que participaron con ponencias en el Foro Mundial de Adolescentes).
A partir de la realización dé este evento de carácter global comenzamos a tomar conciencia de la necesidad y la importancia de trabajar en conjunto en lo local con todos estos temas. De tal forma que organizaciones argentinas vinculadas a la producción y a la animación, a la distribución, al fomento, a concursos y festivales, a formas alternativas de exhibición, a la capacitación en lenguaje audiovisual para docentes y alumnos, entre otras actividades, se suman ahora a una red de acciones que de alguna manera intenta dar respuesta a estas nuevas demandas sociales, acciones indispensables para acercar la brecha entre la educación y la sociedad, y que también promueven políticas culturales que favorezcan la producción de medios de calidad para niños y jóvenes.